domingo, 25 de junio de 2017

Aprendizaje cooperativo y Educación Artística en Secundaria Básica


En la actualidad todos los profesores de Educación Artística intentamos motivar ( y aquí me incluyo) a los alumnos al aprendizaje llevado a cabo en grupo, pero a pesar de las iniciativas profesionales que poseemos hay cuestiones ligadas al trayecto educativo que los alumnos transitan a los largo de su experiencia en la Escuela, que los incita al aprendizaje individual y aislado. Acostumbrados a sus manuales de clase, los textos, redacciones personales, la distribución en el aula (todos sentados al frente y sin hablar con el compañero), entre otros, dificultan la apertura del trabajo basado en la cooperación al área de artística. Hablo de artística incluyendo Teatro, Música,  Danza y Plástica. Aquí voy a detenerme a pensar en la Plástica o las Artes Visuales, ya que me ocupo de ésta tanto en primaria como en secundaria.
Hay una cuestión novedosa y es que los alumnos llegan a la Secundaria Básica, un tanto “adiestrados” para no pensar en grupo. Las reflexiones, comunicaciones y decisiones no se dan en grupo, quizás porque no se debía hablar mucho de ello en la primaria ya que desorganizaba y generaba bullicio. De esta forma, la maestra no podía controlarlos y resultaba caótica la práctica bajo esas riendas. Pero, la cuestión debe cambiar, y el propósito del cambio se debe dar pura y exclusivamente bajo la tutela del docente a cargo y el acompañamiento Institucional. Qué importante es intercambiar ideas, proyectar, programar y qué importante es ser un docente estratégico (de estrategias hablo en una nota anterior), para poder conducir a los alumnos a fortalecer el potencial de la comunicación y la cooperación.
Observo a mis alumnos de Secundaria en Ed. Artística y entiendo que los desmotiva planear un proyecto sobre algún contenido propuesto. Están acostumbrados a no proyectar, sólo a seguir los lineamientos de ideas ya pautadas por el profesor. Los alumnos no analizan posibles estrategias y oportunidades de trabajo. Una vez que vuelco el contenido, propongo que ellos proyecten una idea la cual no están solos, sino que se los voy a acompañar e intentar motivar a que reflexionen todos los factores para llevar a cabo la actividad. Parece lejana la idea de que ellos cooperen en grupo y decidan, pero lleva su tiempo armar la propuesta y su desarrollo. Los docentes deben tener en cuenta ser pacientes y darle tiempo al alumnado para que ellos se posiciones y decidan, “(…)cualquier arranque tiene sus inconvenientes. En los comienzos suele haber silencios. A muchos no les gusta ese primer silencio.”(Percia, Marcelo: 2000, pág. 72) Por lo general a la primer impronta de innovar en una actividad, los alumnos que conformar el grupo educativo, suelen  poner un stop ante el imprevisto, y someten a la incertidumbre del qué va a pasar ahora contrapuesto a la actividad. Pero el trabajo y propósito docente son participar como una tutor del proyecto de caracter clave y reflexivo.
He trabajado en un proyecto muy interesante con alumnos de 3er año de Secundaria Básica, donde el contenido fue la tridiminsión. Les expliqué al grupo qué significaba un objeto tridimensional, la diferencia entre una escultura de bulto y un relieve, y de allí propuse materiales que les fascinó que fue el alambre, el yeso, la tela de algodón, madera, clavos y martillo. Una vez propuesto los materiales se les indica un alto aproximado de escultura y la base de madera, una medida apropiada para luego ser presentada en los pasillos de la Institución en forma de muestra plástica. Todo era “armonioso” para ellos, hasta aquí respondían a los estímulos hasta que sucedió lo menos pensando. Al comienzo de la actividad, todos debían traer los materiales, pero para ello anteriormente,  les pedí que se dividan las tareas, quién iba a conseguir qué para el día de la actividad. Allí evalué los distintos grupos que se habían conformado y llegué a vivenciar la falta de interés de algunos participantes ( imposibilitando que el resto del grupo trabaje ya que no ha cumplido con su material) y el interés supremo de otros participantes. Pero, como mencioné en las líneas  anteriores, sucedió algo que no esperaban, que sean ellos los directores del proyecto y decisiones. Debían trabajar en grupo, administrarse y utilizar todos los recursos posibles. Debían cooperar en grupo. A primera impronta sus rostros decían: ¿Qué?(algo que esperaba), y de allí partió todo este cambio de maneras de hacer las cosas.
Algunos lectores pueden decir ahora: Pero si los alumnos históricamente hacen trabajos grupales, ¿En qué difiere esta forma de hacer la actividad de los grupos que todos conocemos? La diferencia es que aquí se trabaja la cooperación y para ello la actividad  fue dispuesta de la siguiente manera:
  1. Pautar consideraciones iniciales con respecto a los propósitos de la actividad. Organizar el cumplimiento de los materiales de manera grupal
  2. Dividir los roles entre los alumnos. Alguno tiene mejor destreza en el dibujo y podría realizar el boceto de la escultura, otro quizás son mejores en el aspecto motriz para doblar y plegar el alambre, otro puede utilizar el martillo y los clavos mientras otro alumno sostiene, otros son mejores para trabajar el yeso y las telas. De aquí que los roles debía ser dispuestos por los alumnos, ellos  proponerse para el trabajo cooperativo.
  3. La presencia del docente participando en cada grupo, sentarse a charlar sobre la propuesta, ver las posibilidades materiales, aúlicas y consensuar un proyecto de escultura de bulto que los identifique y sientan cómodo. Entender que cooperando desde cada perspectiva se puede lograr trabajar aceptando las diferencias y similitudes del otro. El alumno debe ver al otro como un cooperador y no como una competencia que puede descalificarlo o superarlo competitivamente. El trabajo en cooperación se evalúa en el total de las participaciones durante el proceso y los posibles resultados.
  4. Mantener el interés clase a clase, sin olvidar las consideraciones pautadas al inicio.
Es importante generar en el estudio de las  Artes espacios de cooperación, no siempre se trabaja de manera grupal con el lema de la cooperación y es importante que los alumnos desde muy pequeños sepan llevar a cabo ideas y que no todo debe ser pensado con anterioridad para que ellos simplemente resuelvan un final estipulado, menos en las Artes donde su creatividad son el condimento para que afloren trabajos enriquecedores . Estamos formando ciudadanos los cuales deben socializar y permanecer dentro de grupos , su voz y sus ideas deben ser consagrados de manera adecuada. Su actividad interpersonal debe ser potenciada en la escuela desde la más temprana edad. La cooperación genera sentido de pertenencia y un interés especial ante las actividades. Ya que educar con la presencia socializadora pretende  inscribir individuos en la sociedad. “La educación no prepara una determinada configuración social sino que la sociedad se hace presente en cada acto educativo”. Los docentes no podemos ignorar que estandarizar  conductas no favorece a la inclusión, los alumnos educados para la cooperación lograrán mostrar sus destrezas para el vínculo solidario y al aprendizaje con significado social.

Bibliografía consultada:
  • Percia, Marcelo. “Tutoría y Coordinación de Grupos de Aprendizaje” Universidad  Nacional de Quilmes, Bernal, Argentina. Año 2000
  • Puigrrós, Adriana y Marengo, Roberto. “Pedagogía” Universidad Nacional de Quilmes, Bernal, Argentia. Año 2012
    Acerca de Victoria Larrosa 4 Articles
    Lic. en Educación con mención en organización y conducción de Instituciones Escolares. Profesora de Artes Visuales. Profesora en Primario, Secundario, Experiencia en Terciario.
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